Sevilla, un paisaje único para la fotografía arquitectónica

Sevilla, un paisaje único para la fotografía arquitectónica

El arte mudéjar es un estilo desarrollado en la península ibérica como resultado de la convivencia de dos culturas, la cristiana y la musulmana, durante la edad media, y que se caracteriza por su peculiaridad, consecuencia de la mezcla de estilos. El arte mudéjar se puede observar a lo largo de toda la geografía española, principalmente en León, Valladolid, Ávila, Segovia, Aragón, Extremadura, Andalucía (Córdoba y Sevilla) y en la Comunidad Valenciana (Castellón, Valencia y Alicante)

Como fotógrafa, siento especial predilección por el arte mudéjar que guarda Sevilla: los Reales Alcázares, la Casa Pilatos, La Casa Olea o las más de 20 iglesias repartidas por la ciudad andaluza, son auténticas maravillas del pasado, no tanto por su majestuosidad, sino por la personalidad propia de su estilo arquitectónico, confluencia de dos tradiciones en principio, bien diferenciadas, que se funden en una sola para dar lugar a las más características construcciones, llenas de magia y de encanto.

También se puede observar muestras del arte mudéjar en edificios como el del hotel de lujo Mercer, donde apuestan por la conservación del legado histórico y por eso le han encargado la reforma de la Casa Palacio Castelar a la prestigiosa firma Cruz y Ortiz Arquitectos. Este  hotel de lujo en el centro de Sevilla cuenta con una elegante fachada clásica. A través de la majestuosa escalinata de entrada, original de la Casa Palacio Castelar, se accede al hall del hotel, un bello patio central cubierto por una espectacular cúpula que baña el espacio de luz natural y donde el murmullo del agua de su original fuente, característica del arte mudéjar, acompaña a los y las huéspedes.   Todo ello conforma un marco excepcional para la colección exclusiva de cuadros expresionistas del pintor Agustí Puig. Nunca me cansaré de fotografiar cada rincón de este antiguo palacete que data del siglo XIX.

Los Reales Alcázares, toda una historia para fotografiar

Desde la conquista castellana, los Reales Alcázares han sido la sede de la Corona y del poder de la ciudad de Sevilla, levantado sobre un particular mosaico multicultural donde se mezclan el  más puro estilo gótico con el Mudéjar. Sus jardines, reformados a partir del Renacimiento con la construcción de nuevas fuentes y estanques, han sido objeto de diversas transformaciones a lo largo del tiempo, convirtiéndose en una de los entornos ajardinados más populares y hermosos de toda España.

El Alcázar, un antiguo palacete, residencia de la familia real, tiene una extensión aproximada de unos 100.000 m², de los cuales, la mayor parte, el 75% para ser exactos, se destina a estos espectaculares jardines, que empezaron a cultivarse hace más de 1000 años, y constituyen uno de los principales atractivos de la ciudad, debido al vasto patrimonio cultural que encierra y a la sorprendente belleza de los mismos. De hecho, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con la Catedral de Sevilla y el Archivo de Indias.

En este mosaico cultural ajardinado confluyen en perfecta armonía jardines propios de la tradición árabe con otros de corte renacentista o romántico y habitan alrededor de 187 especies diferentes de vegetación, con un total de unas 20.000 plantas, lo que le convierte en un particular espacio regulador del ambiente, el clima o la biodiversidad de Sevilla. Desde este entorno, se pueden tomar las más sorprendentes fotografías, que parecen casi sacadas de un cuento de hadas.

Por el día, además de un espectáculo visual único, el Alcázar ofrece la posibilidad de realizar diversas actividades, presentaciones de libros, conferencias, exposiciones, etc. Además, los centros educativos pueden visitarlos de forma gratuita y participar en las diferentes propuestas que tienen preparadas para la temporada vacacional, tanto en verano como en navidad, y donde niños y niñas aprenderán jugando, de una forma original y divertida.

Con la llegada de la primavera el calendario cultural de los Reales Alcázares de Sevilla se disparan y la oferta se multiplica, y es una época perfecta para tomar el sol, pasear y deleitarse con la magia que habita en cada rincón del mismo.

Por las noches, sus visitantes tendrán la oportunidad de deleitarse con sus ya populares conciertos, que cada noche llenan sus instalaciones, haciendo las delicias de miles de turistas.