Hoy puede ser un gran día

Hoy puede ser un gran día

He decidido que este día podía ser mi gran día. ¿Y por qué no? Después de haber soportado durante más de una década a un holgazán, bebedor, jugador y mujeriego de primeras y de haber estado batallando después de ello tanto tiempo para conseguirlo, creo que me lo merezco. ¿O no? Por ello, he decidido inmortalizar este gran momento contratando los servicios del estudio fotográfico Hevia Fotógrafos, un sitio lleno de magia ubicado en Asturias que se dedica a la fotografía desde hace varias generaciones con un arte, una sensibilidad y una profesionalidad dignas de admiración. Pero os estaréis preguntado –aunque creo que lo habréis adivinado ya– de qué día os puedo estar hablando. ¿Verdad? Pues…  ¡del de mi divorcio! ¡Sí, sí! Al igual que otros deciden inmortalizar sus bodas o lo que se les antoje, yo he decidido celebrar mi tan anhelada “liberación” con una gran celebración en la que he invitado a mis familiares y amigos y en la que no faltará la presencia del fotógrafo del estudio mencionado más arriba para recordarme este gran día para el resto de mis días. Yeeeeeahhhh…

Mi despedida de casada

Para mí, haber divorciado de una persona que me hacía la vida imposible y con la que ya no compartía nada no puede ser sinónimo de fracaso sino de todo lo contrario. ¡Ojalá me hubiese separado antes de él! Por ello, me es imposible sentir cualquier frustración puesto que he dejado atrás una relación que no funcionaba. Ahora, quiero desearle la bienvenida a una nueva etapa de mi vida organizando una gran fiesta que será inmortalizada con fotografías, DVD, etc. Luego de ello, seguiré mi caminito hasta donde éste me lleve, con optimismo, alegría y mucha energía positiva porque a pesar de los baches diseminados por la senda de mi vida, vale la pena vivirla y apreciar lo bella que no obstante también puede ser. Yo soy de las personas que buscan siempre el lado bonito y luminoso de las cosas. Por esa razón, cuando llega la oscuridad e intenta con su gran mantón negro recubrirlo todo, enciendo entonces una vela o la luz para que éste no lo cubra y lo ahogue todo por completo. Yo no quiero estar el resto de mis días hablando mal de mi ex o maldiciéndolo, para mí el pasado es un tiempo pretérito, con lo cual… ¡sin futuro! Sólo le deseo que al igual que yo, encuentre él también un día la paz. Sólo ello…

Dicho esto, tengo muy clara la forma en la que quiero que se anime mi fiesta. No sólo quiero a mi familia y amigos a mi alrededor, sino también buena música para que el ambiente sea óptimo y que todo el mundo pueda disfrutar un máximo. En lo referente a la decoración, quiero que ésta sea lo más colorida y alegre posible. ¡Nada de tonos grises o neutros! ¡Color, color y mucho color! Pues, aunque se trate de una fiesta de divorcio, no deja de ser, sin embargo, una fiesta. El alcohol tampoco puede faltar, ni… ¡el go-go dancer! ¡Claro! Hay que poder y saber disfrutar de todo lo bonito que hay en la vida. También quiero que haya una tarta gigante en la que aparezca una novia tirando a la basura a su novio con una pancarta en la que estaría escrito: “¡Feliz divorcio!». Tal y como os lo he dicho al empezar este post, quiero que mi divorcio no sea amargo sino todo lo contrario. Quiero que sea sinónimo de alegría, de nueva etapa. Quiero que esta nueva vida esté repleta de esperanza y de nuevos objetivos. Por ello, he pensado en organizar esta fiesta y en contratar los servicios profesionales del estudio de fotografía asturiano Hevia Fotógrafos, quien se dedica a ello desde hace varias generaciones con un arte inigualable, para que quede constancia de este momento crucial de mi vida, porque tal y como lo voy repitiendo a lo largo de este escrito, para mí mi divorcio no es en absoluto sinónimo de fracaso sino de nueva oportunidad. Si este post pudiera además ayudar a ciertas personas que después de un divorcio lo estuvieran pasando mal, ¡sería entonces la más feliz del mundo! Quiero que estas personas sepan, en efecto, que todo es temporal y que el tiempo acaba por curarlo todo…